Madre de Edelio se queja de largo proceso de su denuncia
Doña Obdulia Florenciano en junio denunció haber sido amenazada de muerte y detrás estarían dos coroneles de la Fuerza de Tarea Conjunta. Hasta la fecha, ella dice que no hay avances en la investigación.

El 7 de junio del 2019, doña Obdulia, madre de Edelio Morínigo, supuestamente recibió por parte de un tal Derlis Godoy un aviso sobre dos militares de apellido Casco y Fernández. Estos aparentemente tendrían intención de ver a la mujer muerta.
Días después, ella radicó denuncia ante este caso ante el Ministerio Público y fue el fiscal Federico Delfino quien llevó adelante las primeras indagaciones. Este, según relata, llamó a declarar a la madre de Edelio Morínigo el 13 de junio y días después, el 19, detuvieron a Godoy. Incluso el 21 de junio, declararon los dos militares sospechosos de llevar adelante la amenaza de muerte.
"Todos los días espero que un sicario que me mate porque estoy amenazada. Y eso no es mentira, mi nuera fue testigo", expresó doña Obdulia para Algo Anda Mal (AAM).
Ella se quejó de que su caso haya sido trasladado a Asunción, siendo que debía quedarse en el departamento de Concepción. Es por eso que realizó la denuncia en la comisaría jurisdiccional por el mismo hecho el 17 de julio. "Me tienen que aclarar por qué tocaron mi documento", acotó.
Cuando tuvo la oportunidad de hablar con el presidente Mario Abdo Benítez, le comentó esta situación al mandatario quien dejó a cargo de la Fiscal General del Estado. La denunciante alegó que Sandra Quiñónez hasta el momento no la atendió porque siempre que quiere tener una audiencia con ella, coincide con algún viaje de la autoridad.
NPY
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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