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9 abr 2020

Concepción: Ollas populares blindan el hambre a una villa

Familias de un asentamiento nuevo de Concepción coordinaron y cocinaron ollas populares para blindar a sus habitantes de la amenaza del hambre. Se trata de los pobladores del Asentamiento Villa Caacupemi, ubicado al extremo norte del departamento, donde viven unas 120 personas muy humildes, entre niños y adultos.


Ante la gran necesidad en la zona, los padres de familia se organizaron, colaboraron y pudieron cocinar el “Locro ipokue”, que es una comida tradicional del campo. Raquel Valinoti y Carmen González encabezaron la faena de cocina contando con apoyo de otras damas y así pudieron servir el almuerzo a 150 personas. 

“No vamos a permitir que muramos de hambre, no vamos a permitir que eso se apodere de nuestras familias, ahora esperamos que nos ayude un poco el Gobierno y seguiremos adelante”, dijo Cecilio Paredes, uno de los vecinos que grabo un video.

En Loreto, la familia Jiménez-Núñez utilizó el dinero que correspondía a su cuota en un banco, adquirió víveres y preparó 10 kits de 35 kg que entregó a 10 familias más humildes de la ciudad. “Soy funcionario público (Indert) y como que no voy a pagar mi cuota al banco, decidimos con la familia apoyar a las familias más necesitadas”, dijo Alberto Giménez. 

La entrega se realizó con apoyo del padre Nelson Ayala, cura párroco de Loreto, quien identificó a las familias más humildes.

UH

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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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