Joven carpintero fabrica una cabina desinfectante en Concepción
Se trata de Juan Bareiro, del barrio Inmaculada de Concepción, quien fabricó este prototipo de desinfección y construyó dos unidades que funcionan perfectamente. Una de las unidades fue entregada al IPS de Horqueta, instalado en la entrada del hospital.

Uno de los aspersores desinfectantes se entregó el martes a funcionarios de la unidad Sanitaria del Instituto de Previsión Social de Horqueta, Departamento de Concepción, quienes colaboraron para adquirir el equipo que fue instalado en el hospital.
“Estamos trabajando por la circunstancia que pasamos e ideamos este prototipo y luego vendrán otras cosas más”, señaló Bareiro.
Por su parte, el doctor Marcos Acosta, director de la Unidad Sanitaria del IPS de Horqueta, indicó que todos los uniformados de blanco colaboraron para adquirir la cabina desinfectante y entregar a la institución como una donación.
“Con esto buscamos disminuir el impacto de cualquier posibilidad de contagio, ya que al entrar a la institución se debe pasar por la cabina que tira agua con lavandina.
La otra máquina será entregada este miércoles al Hospital Regional para desinfección de los médicos y enfermeros. El equipo tiene un costo aproximado de G. 5 millones y su funcionamiento es aprobado por los médicos locales.
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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