Arranca construcción de puente que marcará un hito en la conectividad física entre San Pedro y Concepción
Se iniciaron los primeros trabajos para lo que será el puente de hormigón de 200 metros sobre el río Ypané, que conectará los departamentos de San Pedro y Concepción, reduciendo el tiempo de viaje y costos de traslado de productos y bienes entre ambas zonas del norte del país.
La nueva estructura tendrá una longitud de 200 metros y un ancho de 10 metros. Contará con doble carril y un 1 metro de vereda peatonal a cada lado. Sus vigas longitudinales y las vigas dinteles serán prefabricadas, así como también las prelosas para el tablero.
Esta construcción marcará un hito, ya que unirá físicamente los departamentos de San Pedro y Concepción.
Los trabajos forman parte del Corredor Norte (ruta PY22), una obra que está en plena construcción y que tendrá 150 kilómetros, cuyo financiamiento proviene del Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur, (Focem), con el objetivo de fortalecer la conectividad física en la zona norte de la Región Oriental del país.
Se trata de uno de los proyectos con mayor impacto socioeconómico, ya que beneficiará a 400.000 personas de San Pedro, Concepción, Nueva Germania, Concepción, Horqueta y Belén.
El Corredor Norte se divide en tres lotes: el Lote 1 arranca en el cruce Yacare Ñe'ē, en San Pedro del Ycuamandiyú, extendiéndose 50 km, sector que corresponde a la empresa Ecomipa.
El Lote 2 continúa desde el km 50 hasta el km 88,8, en la ciudad de Belén. Incluye la construcción de un puente de 200 metros sobre el río Ypané y el acceso al puerto Ybapovó, de 17,268 km. Todo esto a cargo del Consorcio Vial Oriental.
Entretanto, el Lote 3 se inicia en Horqueta y va hasta Belén (km 24,5) en lo que sería la Ruta Departamental 29, luego sigue por la ruta PY22 hasta Concepción en el km 43,9. Este sector está a cargo de la firma Acaray.
Fuente: mopc
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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