Abuela celebró sus 104 años: Un siglo de historias y recuerdos en Concepción
Gumercinda Cantero, una mujer nacida en Concepción hace 104 años, celebró su vida llena de experiencias y recuerdos imborrables. Nacida en un domicilio particular con la asistencia de una partera empírica, su historia refleja una conexión profunda con las raíces de su tierra.
Durante su infancia y gran parte de su vida, Gumercinda vivió en la isla Chaco'í, donde creció junto a sus seis hermanos. Tres de ellos, al igual que su padre y sus tíos, participaron como combatientes en la Guerra del Chaco, retornando ilesos de las batallas que marcaron la historia del país.
Entre sus memorias más vivas destaca una gran creciente del nivel del río que afectó su niñez, seguida de otras cuatro que la llevaron a trasladarse a la ciudad de Concepción en busca de una vivienda más segura.
Actualmente vive bajo el cuidado de su sobrina, Laura Romero. Aunque muchos de sus hijos han fallecido, conserva el cariño de sus nietos y bisnietos, además de uno de sus hijos que reside en Argentina, pese a la distancia que representa un desafío.
La fiesta familiar y vecinal se celebró este fin de semana, donde doña Gumercinda fue la reina, recibiendo el mimo y el cariño de sus amistades.
Gumercinda representa la historia viva de Concepción, un testimonio de resistencia y amor por la vida en el corazón del Paraguay.
Fuente: UH
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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