Hogar de Personas Mayores Monseñor Emilio Sosa Gaona, referente de hospitalidad y calidez
El Hogar de Personas Mayores Monseñor Emilio Sosa Gaona, ubicado en el predio del Hospital Regional de Concepción, se convirtió en un gran referente para las personas mayores de esta zona del país, gracias a la hospitalidad y la calidad de servicio de su personal de salud. El hogar alberga a 18 residentes que se muestran felices y satisfechos con el trato y el cuidado que reciben.
Actualmente, el Hogar Monseñor Emilio Sosa cuenta con todas las comodidades y servicios básicos para los 18 residentes, de los cuales 11 son hombres y 7 mujeres, la mayoría de ellos oriundos de Concepción. Así también, todos reciben una alimentación saludable, servicio de enfermería, fisioterapia y acompañamiento diario.
En cuanto al bienestar y cuidados de los residentes, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social provee de insumos médicos, alimenticios y recursos humanos altamente capacitados, asegurando de esta manera una atención integral humana y digna para cada uno de ellos.
Los residentes destacan la amabilidad y el don de servicio de los encargados del cuidado de los mismos, de los responsables de la limpieza y de todos los que hacen posible que realmente se sientan como en casa. Las personas mayores que viven en el hogar reciben un trato lleno de amor que les da seguridad y alegría en el día a día, lo que a su vez fortalece el compañerismo entre todos.
Además, el Hogar también asiste a personas mayores de la región que acuden para retirar medicamentos o informarse sobre los servicios de salud disponibles en el Hospital Regional de Concepción.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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