La justicia condenó a dos personas por su participación en el homicidio de Ruth Celeste Ferreira Mencia (18), tras comprobarse su intervención en el violento hecho registrado el año pasado en el barrio Fátima de Concepción.
El tribunal, integrado por los magistrados Darío Hernán Estigarribia Ramírez (presidente), Mariza Miguela Meza y Teresa Concepción Jara Morel (miembros titulares), halló culpables a dos implicados en el hecho ocurrido el 9 de marzo de 2025.
El fiscal Pablo Zárate sostuvo la acusación que derivó en una pena de 13 años de prisión para Ángel David Pérez, alias “Perro”, y 16 años para Daisi Vera Luna.
De acuerdo con lo expuesto en el juicio, ambos actuaron junto a una menor de 15 años, señalada como autora principal del crimen. Pérez habría sujetado a la víctima del cabello, mientras que Vera Luna facilitó el arma blanca utilizada en el ataque, esgrimió el representante del Ministerio Público.
Conforme al relato de los allegados, la joven recibió la información de que su novio, Juan David Medina González, se encontraba con otra mujer y decidió acudir al lugar acompañada de una amiga.
Pero, al llegar, fue atacada y posteriormente, fue trasladada de urgencia al Hospital Regional, donde se confirmó su deceso a raíz de la gravedad de las heridas.
La noche del crimen, Medina González habría huido del lugar, dejando a su pareja en manos de su rival y otras personas. Ruth Celeste perdió la vida tras haber recibido tres puñaladas.
La principal acusada permanece con arresto domiciliario. El juicio oral y público se llevó a cabo el jueves en el Palacio de Justicia de Concepción.
Fuente: LN
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.


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