Una docente oriunda de San Pedro del Ycuamandyyú, que ejerce su profesión en la ciudad de Concepción, denunció haber quedado sin ingresos tras ser víctima de un presunto esquema irregular de préstamos conocido como la mafia de los pagarés.
Se trata de Celina Estanislaa González, de 41 años, quien en marzo del año pasado accedió a un préstamo de G. 3 millones de la firma Eda y Asociados SA, motivada por la enfermedad de su madre. Según relató, en ese momento le advirtieron que el sistema de cobro se realizaba mediante embargo judicial.
La situación se tornó crítica meses después. En octubre comenzaron los descuentos de su salario, que alcanzaron G. 2.063.000, y en diciembre se sumó un nuevo préstamo por el mismo monto, lo que duplicó las deducciones. Como consecuencia, la educadora pasó a percibir salario cero.
Desesperada por la situación económica, González tomó la drástica decisión de renunciar a sus dos rubros docentes, los cuales había trasladado desde su ciudad natal a la ciudad de Concepción, del departamento homónimo.
La afectada denunció que la empresa de donde realizó el préstamo habría promovido dos embargos judiciales por G. 14 millones cada uno, a pesar de que –según afirma– solo prestó G. 3 millones.
El caso ya fue denunciado ante el Juzgado de Villa Hayes, donde cuenta con el acompañamiento de una defensora pública.
Finalmente, la docente solicita la revisión de su caso y la posibilidad de recuperar sus rubros, asegurando que su renuncia se dio en un momento de extrema desesperación.
Fuente: UH
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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