UH. CONCEPCION 18/02/08
La única institución con la cual contaban se cerró por falta de alumnos. Hoy son como 25 y sus padres piden atención del MEC para que los pequeños no se queden sin estudiar nuevamente este año.
Unos treinta niños del distrito de Concepción, asentados con sus padres en la ribera norte del Río Paraguay, quedan sin escuela nuevamente debido a que hace dos años la escuelita fue cerrada por falta de alumnos.
Los padres de familia de Moreira Cué, Isla Irigoyen y Banco S, distantes a unos 18 kilómetros de Concepción, aguas arriba, solicitan al Ministerio de Educación la reapertura de la Escuela Moreira Cué, creada por resolución de marzo del 2005 y cerrada un año más tarde por falta de alumnos. En la ocasión, el MEC había comisionado a la profesora Gladys Ramona Martínez con rubros oficiales. Esta actualmente se halla con sus rubros en la Escuela Teniente Rojas Silva de Concepción."Nosotros pedimos a las autoridades del MEC que miren a nuestros hijos que necesitan de una escuela, porque si no es así casi no tienen futuro", dijo Juana de González, pobladora de Moreira Cué.Por su parte, Felipe González, también poblador del lugar, dijo que estos niños se merecen una educación y que el Gobierno no puede desconocerlos. Denunció que Blanca Ovelar, en su época de ministra, había prometido la construcción de un local escolar, pero jamás se cumplió la promesa. "No hace falta que ustedes levanten el local precario, nosotros vamos a construir un nuevo de material, porque hay mucho dinero para educación, nos dijo la ahora candidata a presidenta de la República", según don Felipe.
En la zona hay solo tres viviendas, en las cuales viven varias familias, con niños y niñas en edad escolar. Se dedican a la caza, pesca y pequeña agricultura. Todas son familias que se trasladaron de Concepción, a consecuencia de la falta de trabajo buscando sobrevivir con lo que da el río Paraguay.
Los niñitos son muy tímidos, por lo que costó mucho sacarles de las piezas de las precarias viviendas, porque -según doña María Cristina Noelia, madre de seis pequeños- ellos nunca fueron a la ciudad y no tienen contacto con gente extraña. "Ha?ekuerako ikoygua, ndohoiva ciudad-pe ha roipota olee hikuái" (ellos son tímidos porque nunca fueron a la ciudad, pero queremos que lean), dijo la mujer.Durante la visita a dichas islas se pudo constatar el olvido total en que se encuentran estos compatriotas. Los niños solo se dedican a jugar a la nada, a romper coco para su alimento y a esperar a sus padres que fueron a la pesca o a la caza, mientras las madres se dedican a cuidar la pequeña agricultura con rubros como zapallo, maíz, poroto y mandioca.
Cuando la escuelita funcionaba, los niños eran trasladados en botes y cachiveo hasta el domicilio de Pabla de González, donde la única docente dictaba clases a alumnos del 1º al 6º grados.El mismo sistema quieren implantar y solo precisan de un docente con dos rubros para el funcionamiento de la escuela.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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