HORQUETA, Concepcion.
Santiago Amarilla, chofer del ómnibus de la empresa “La Concepcionera”, que alzó a Luis Alberto Lindstron en Calle 7 de la Ruta V, señaló que si el ganadero no se identificaba como la persona que había sido secuestrada, no lo hubiera alzado al bus, por la apariencia que tenía en ese momento.
Amarilla dijo que viajaba procedente de Asunción, y cerca de las 05:15 le detuvo el ex intendente de Tacuatí, quien estaba al costado de la ruta. Luego le pidió que le llevara a Horqueta. “El se encontraba solo y me dijo que era Lindstron, el secuestrado, para pedirme el servicio. Me dijo que uno de los secuestradores lo trajo en una moto hasta el lugar, donde lo echó”, relató Amarilla. Indicó que estaba sucio, flaco y con la ropa mojada.
“Demacrado y desnutrido totalmente”
El Dr. Sixto Barrios, médico que atendió a Luis Alberto Lindstron, dijo que tras realizarle la inspección le encontró “demacrado y desnutrido totalmente”. Agregó que el ganadero llegó a su clínica y fue recibido por un enfermero, quien inmediatamente llamó al galeno. “Le recibí, le hice la inspección médica correspondiente y le encontré traumado”, señaló Barrios.
El médico indicó que recogió al ganadero y lo trasladó desde su clínica “San Antonio” hasta su domicilio, por tratarse de un amigo a quien conoce hace mucho tiempo.Manifestó que tampoco lo vio sanitariamente en buen estado, debido a que se encontraba con la misma ropa del día en que fue secuestrado. La víctima le confesó que dormía en el suelo, en el monte.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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