Concepción.- (Por Telmo Ibañez)
La Prefectura naval de Concepción, a cargo del capitán de navío, Virgilio Vega, y la autorización del juez de Paz de Puerto Ybapobó, San Pedro, decomisó una embarcación que estaba camuflada entre el camalotal con carpas de color verde y un camión para 5 mil kilos de carga.
La precaria lanchita, "Maravilla" con matrícula naval 1011, propiedad de Gerardo Vega tenía en su interior una motobomba de 5 HP, dos mangueras industriales de 15 y 30 metros de longitudad, tanques y buyones.
Como propietario de los implementos se presentó Gerardo Torres Vega, empleado de la firma COMPASA, quien señaló que la intención era probar el equipo para adquirir lubricantes reciclados de las embarcaciones que navegan en la zona. Los intervinientes presumen que se trata de un equipamiento con intenciones de ordeñar combustibles en el río Paraguay.
El fiscal de Concepcion, Oscar Talavera, significó que se presume lo decomisado se trataría de un equipo utilizado para el ordeñe de combustible, una frecuente práctica en el río Paraguay. La embarcación como los implementos decomisados se encuentran en la prefectura naval de Concepción a disposición de la fiscalía de Santa Rosa del Aguaray, tras la intervención del fiscal de Concepción.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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