CONCEPCIÓN
Unos 1.300 pescadores de Concepción, Santa Rosa y Ybapobo, estos últimos del departamento de San Pedro, están percibiendo el subsidio del Gobierno en el local del Banco Nacional de Fomento de Concepción.
De acuerdo a las planillas anteriores, el 50 por ciento no se dedica al rubro y obtuvo la licencia en connivencia con los dirigentes.
No obstante, Aurelio Ferreira, presidente de la Asociación de Trabajadores de la pesca de Concepción, negó que en su grupo haya gente que no tenga nada que ver con la pesca, pero no descartó que en otras asociaciones existan seudopescadores. Dijo que según la Secretaría del Ambiente más de 300 personas salieron de planillas.
El ingeniero Raúl Albertini, dueño de una estancia, denunció que un grupo del personal que trabaja para él y nada tiene que ver con la pesca está cobrando el subsidio.
"Tengo como 6 a 7 personas que trabajan en mi estancia y me piden permiso para ir a cobrar el subsidio de pescadores, creo que la Justicia debe pescar a esta clase de gente", indicó.
Los trabajadores no pescadores son Arnulfo Vargas con su esposa y dos hijos, Julio Pedrozo y esposa, Eugenia Paniagua, Miguel Peña y Taciano Bernal, todos de Puerto Santa Rosa, Ybapobó, departamento de San Pedro, pero que cobran en Concepción.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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