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8 jun 2009

Sin vias de comunicación no hay desarrollo

Es imposible que nuestros productos accedan a mercados internacionales con precios competitivos si no contamos con modernas carreteras preparadas y conservadas para la circulación de vehículos de porte actuales y, sobre todo, que no dependan de las estaciones del año y las inclemencias del tiempo.

En una economía en vías de desarrollo y mediterránea, como la nuestra, es prioridad máxima abaratar la incidencia del flete para competir con mayores ventajas en el marco de una economía cada vez más globalizada.
Desde este punto de vista, y teniendo presentes los acuerdos de integración vigentes, proyectos de desarrollo económicos en carpeta, aprovechamiento conjunto de los recursos energéticos, el costo del transporte pasa a convertirse quizás en la principal variable para obtener una mayor ventaja; vale decir, comunicarnos de manera segura y eficiente es la cuestión y no admite discusiones.
Sin embargo, paradójicamente, en materia de infraestructura de comunicaciones, nuestro país experimenta un retraso general que nos coloca en el ante último lugar en América.
En la actualidad, de los 55.873 Km de extensión que tiene la red vial paraguaya, solo el 5,9% se encuentra pavimentado (de los cuales, incluso, más de 600 Km están colapsados), el 0,4% está empedrado y el 93,7% es de tierra.
Pero, si además tenemos en cuenta que en los 52.252 Km de caminos de tierra existen unos 18.000 puentes de madera, en su mayor parte semidestruidos (que en la práctica representa un peligro potencial para los usuarios), a tal punto que en promedio se derrumba casi un puente al mes, la precariedad de nuestras vías de comunicaciones no podría ser peor y angustiante.
Inclusive, dada nuestra ubicación geográfica (de mediterraneidad), nuestra situación se vuelve aún más gravosa y nuestro futuro igualmente incierto.

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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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