Doña Cipriana León, del barrio Zanja León, Concepción, cumplió ayer 100 años de vida. Esta mujer sirvió a la patria ejerciendo la función de lavandera, sin embargo nunca recibió un reconocimiento del Estado paraguayo.
Fuerte, sobria y vigorosa, doña Cipriana León recuerda los años en que lavaba las ropas de los soldados paraguayos heridos en el suelo chaqueño y derivados al Hospital Nanawa de Concepción.
La anciana dijo que lo hacía a las órdenes del Mons. Heriberto Agüero, desde 1933 hasta la conclusión de la guerra.
Comentó que entre cuatro mujeres jóvenes fueron convocadas por el citado sacerdote y se dedicaron a realizar la tarea de lavado de ropas de los soldados heridos que llegaban hasta el hospital de la ciudad de Concepción.
"Nos dedicamos hasta el fin de la guerra a lavar ropas en el río, luego me quedé a dedicarme a la lavandería, que me ayudó a levantar para mi casa, ya que no he tenido suerte con los hombres", explicó.
Lamenta no haber gestionado sus documentos, porque no tiene ningún reconocimiento del Estado, es decir no percibe ningún sueldo de parte del Gobierno.
La anciana goza de buena salud y festejó sus 100 años con sus dos hijos, 9 nietos y 27 bisnietos.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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