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17 nov 2009

Amparos por un camino inexistente

Concepción.-
Luis Aníbal Schupp planteó dos recursos de amparo para lograr la reapertura del Camino Real. El juez Jorge Benítez rechazó un pedido y ahora Eduardo Villarta también debe expedirse. El Camino Real se abrió en tiempos de la colonia para unir Concepción y San Carlos del Apa. El camino no existe, pero es una excusa para ingresar en la última reserva forestal de la Región Oriental.

Luis Aníbal Schupp, intendente municipal de San Carlos del Apa, planteó en Concepción dos acciones de amparo en procura de reabrir el Camino Real: una, ante el juez Jorge Benítez, y otra, ante el juzgado de Eduardo Villarta Martí.
El ingeniero Schupp pretende ingresar a una serie de propiedades privadas y forzar la apertura de un camino que viene de tiempos de la colonia española. El Camino Real unía Concepción con el fuerte de San Carlos del Apa.
Esta vía era utilizada por los conquistadores para brindar apoyo logístico a la fortificación, situada a orillas del río Apa. Esta plaza fuerte tenía como objetivo detener las incursiones de los indígenas mbaya.
Del Camino Real no queda nada, salvo referencias históricas. Obviamente, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) no lo tiene incluido en la red de caminos de Concepción. Sin embargo, Luis Aníbal Schupp hace lo imposible por reabrir un camino cuyo trazado desapareció con el paso de los años. El argumento que utiliza es la necesidad de romper el aislamiento del municipio de San Carlos del Apa.

Acciones judiciales

El juez Jorge Benítez rechazó la acción de amparo promovida ante su juzgado por el intendente de San Carlos del Apa. El juzgado cumplió todos los pasos procesales, inclusive se realizó una inspección ocular.
El juez Benítez, junto con los propietarios afectados por la solicitud de Luis Aníbal Schupp, viajó a la zona donde se supone que existió el Camino Real.
El intendente de San Carlos del Apa pasó un verdadero papelón en la inspección: no supo ubicar el camino cuya reapertura reclama y al final estuvieron dando vueltas sin encontrar ninguna vía.
Ahora queda pendiente de resolución el amparo solicitado ante el juzgado de Eduardo Villarta Martí, también con el argumento de reabrir el Camino Real y permitir la comunicación de San Carlos del Apa con el resto del departamento.
La situación que se planteó ante el juez Villarta es la misma que debió analizar el juez Benítez y el objetivo de Luis Aníbal Schupp fue intentar un fallo favorable en alguno de los dos juzgados.

Ruta asfaltada

El planteamiento de Luis Aníbal Schupp es delirante: exige reabrir un camino de tiempos de la colonia, para disminuir la distancia que separa a San Carlos del Apa de Concepción, sostiene que se puede ahorrar 70 kilómetros, siguiendo el trazado antiguo.
La mejor prueba del absurdo que plantea es que el camino Concepción-Vallemí será asfaltado y el ramal que llega a San Carlos del Apa es de apenas 40 kilómetros, que es toda la distancia que tendrá de camino de tierra.
Reabrir el Camino Real significará que tendrán 170 kilómetros de tierra, sumado a que esta vía no existe y se deberá seguir un nuevo trazado. El financiamiento será responsabilidad del Estado, que no solo deberá pagar la construcción sino también la indemnización a los propietarios por desafectar el sector donde será abierto el camino.
El Equipo Económico resolvió la semana pasada invertir 100 millones de dólares para asfaltar el camino Vallemí-Concepción, que será financiado con aportes del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (Focem).
El dinero está disponible y los estudios de factibilidad están adelantados. Es cuestión de tiempo que una ruta asfaltada pueda llegar desde Concepción hasta la localidad de San Lázaro, a orillas del río Apa. Mientras tanto, tenemos a Luis Aníbal Schupp reclamando un sendero de tiempos de la colonia, del cuál nadie tiene memoria.

Camino para depredar

¿De dónde viene tal empecinamiento en el Camino Real? El camino que Schupp busca abrir atraviesa el último bosque continuo de la Región Oriental.
Es la vía ideal para tener acceso a los parques nacionales Paso Bravo y Sierra de San Luis, así como a las reservas naturales de Tagatiyamí y Cerrados del Tagatiyá.
Este conjunto ecológico único, que sobrevive gracias a un esfuerzo conjunto de la Secretaría del Ambiente y propietarios privados, es depositario de inmensos recursos forestales.
Traficantes de madera de las colonias San Alfredo y José Félix López están con los aserraderos listos para recibir toda la madera que pueda robarse de las áreas protegidas.
El ingeniero Luis Aníbal Schupp quiere hacer creer al juez Eduardo Villarta Martí que su único interés es romper el aislamiento de su municipio.Todo indica que la verdadera intención es abrir un camino para que los traficantes de madera puedan ingresar.
Será el fin del último bosque continuo.

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