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15 ene 2010

Indígenas hicieron cecina de dos mil kilos de carne

Concepción.-
Agradecieron el regalo, pero repudian la forma de lucha del EPP.

Los dos mil kilos de carne de primera que recibieron los miembros de las comunidad indígena de Redención fueron convertidos en cecinas, única forma que los nativos encontraron para poder preservar el caro manjar que recibieron de regalo de parte de la familia Zavala como “cortesía” del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
Hace más de treinta años que estamos afincados en este lugar y esta vez fue la primera que los ganaderos se preocuparon por nuestros estómagos, aseguró la líder de la comunidad Jacinta Pereira.
“Muchos blancos nos criticaron por haber recibido el regalo, que forma parte de un chantaje para que la guerrilla libere al secuestrado Fidel Zavala, pero en la posición en que nosotros estamos nos vemos obligados en pensar más en nuestros hijos que en nosotros mismos y lo bien que les hará este alimento, agradecemos el regalo pero repudiamos la forma de lucha que tiene el (EPP), todos los hombres nacimos para ser libres, por ello cada atardecer rogamos el creador por la liberación del ganadero”, aseguró la jefa.
“Al principio todos querían saber cómo íbamos a mantener la carne pues no tenemos refrigeradores, fue fácil, lo convertimos en cecina, con un día de buen sol, esta carne será comibles hasta en dos meses, ayudará a crecer a muchos de nuestros hijos”, manifestó.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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