Supuesto grupo de EPP habría tratado de llegar a Vallemí
El capataz del lugar no aceptó la propuesta del arrendamiento de los animales pero les indicó el camino para salir a la ruta que conduce a Vallemí; los cuatro llevaban mochilas bien cargadas pero no tenían armas al menos a la vista. Esto se desprende de un informe policial confidencial enviado por investigadores que se encuentran en la zona tratando de dar con los integrantes de Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que se atribuyó el secuestro del ganadero Fidel Zavala. Si bien no se especifica el nombre del establecimiento, ni del capataz, este hecho ocurrió la semana pasada. Días después de la liberación de Zavala surgieron informaciones de que el grupo de miembros del EPP caminaba con intenciones de llegar a Vallemi o pasar al Chaco paraguayo; sin embargo, la distancia y la imposibilidad de utilizar los caminos vecinales por los controles hace que sea muy difícil llegar al objetivo. Según los investigadores el grupo armado se dividió en cuatro o cinco integrantes y tomaron rumbos diferentes y el objetivo sería la de encontrarse todos en algún lugar del Chaco paraguayo donde se reagruparían para intentar pasar a Bolivia esperando que los controles cesen para volver. Otra de las teorías de los investigadores es que otra célula del grupo estaría con la intención de llevar adelante otro secuestro y utilizar el hecho para exigir al gobierno el retiro de las fuerzas de seguridad de la zona de Concepción y dar posibilidad a sus compañeros a que abandonen el área. Los efectivos del grupo especial de operaciones están concentrados en la zona de San Alfredo y Vallemí tratando de cercar al grupo armado mientras los militares se mantienen en la otra punta de primer departamento. Los controles por agua se ha intensificados en los últimos días tratando de evitar que los intyegrantes del EPP crucen el río Paraguay.
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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