Reclaman aulas para una precaria escuela de Horqueta
HORQUETA (ABC).
Algunas instituciones educativas, como la escuela “Santo Rey”, del barrio del mismo nombre, continúan sin contar con infraestructura ni comodidades necesarias para el desarrollo de las labores educativas.
Ayer en el día del inicio de clases se pudo constatar que los alumnos de la citada institución habilitada a mediados de esta década continuarán recibiendo la educación bajo un árbol de mango. Los niños, que acudieron ayer en escaso número, solamente cuentan con una precaria aula dividida por un biombo en la que no ingresaron debido a las altas temperaturas de estos días.
Tanto padres como docentes de la institución manifestaron que a pesar de los insistentes pedidos que realizaron a las autoridades educativas y de otros sectores para la construcción de aulas, no tuvieron la respuesta aguardada. En ese sentido, la directora de la escuela, Carmen Lidia Silva de Valiente, recordó que solicitaron al Ministerio de Educación y, vía supervisión, la construcción de un pabellón con tres aulas para 86 alumnos del preescolar hasta el sexto grado, inscriptos para el presente año lectivo. También recordó que realizaron la misma solicitud a la secretaría de Educación de la Gobernación departamental de Concepción, sin obtener una respuesta óptima. Indicó que padres y docentes no saben dónde recurrir para lograr el citado objetivo. Sin embargo, informó que en compañía de los padres seguirán luchando hasta lograr que los alumnos tengan aulas para desarrollar las clases en un confortable ambiente.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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