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27 feb 2010

Envían más víveres para Vallemí

Unas 1.300 familias fueron afectadas por la inundación en Vallemí.

Muchas canteras y fábricas de cal siguen bajo agua por la crecida del río Apa, y las familias que dependen de estos trabajos aún no fueron asistidas. Además, los caminos vecinales están intransitables, según informó el intendente de Vallemí, Jorge Villalba.
“Está mejorando poco a poco la situación en el distrito, pero muchas canteras siguen bajo agua y varias familias no pueden trabajar aún”, dijo.
Por el desborde del río Apa, unas 700 familias se quedaron sin fuente de trabajo desde la semana pasada. Algunos lograron secar sus canteras con motobombas y ya están trabajando nuevamente. Además, unas 600 familias fueron damnificadas por la inusual lluvia de 140 milímetros, caída el miércoles de la semana pasada.
Agregó que están esperando la llegada de las maquinarias del Ministerio de Obras. “Me informaron que ya están en el Chaco, y cuando lleguen van a arreglar los caminos vecinales. Ahora estamos empantanados a 20 kilómetros del pueblo, sobre la ruta Vellemí- Concepción, que está todavía llena de agua y en malísimas condiciones”, dijo.

AYUDA DE LA SEN

Por otro lado, la Secretaría de Emergencia Nacional envió ayer una nueva carga de ayuda de 1.000 kits de víveres para los afectados de las inundaciones en Concepción y Alto Paraguay.
La ayuda enviada en la fecha se suma a la asistencia realizada la semana pasada, consistente en la distribución de 500 kits de alimentos, colchones, frazadas rollos de carpa plástica, atención sanitaria y entrega de medicamentos.

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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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