La Unidad de Salud mental, que funciona desde enero de este año en la ciudad de Concepción, en el primer departamento, tiene registrados 1.400 pacientes de diferentes distritos del Norte que son asistidos regularmente de acuerdo a las posibilidades de la institución.
Hay muchos servicios que aún no funcionan ya que la gran infraestructura edilicia no cuenta con mobiliarios y recursos humanos suficientes para la atención permanente e internaciones. "Hay muchas necesidades, para internación, por ejemplo, falta todo, recursos humanos, personal de blanco, equipamiento de las salas, entre otros", dijo la hermana Maura Coronel, vicedirectora de la institución.
La religiosa agregó que están esperando la respuesta de la ministra de Salud, Esperanza Martínez, quien se había comprometido a dotar de los recursos necesarios para el funcionamiento pleno de la institución. "La ministra prometió apoyar y estamos esperando para mejorar nuestros servicios", agregó.
Los servicios ofrecidos actualmente son consultas con profesionales sicólogos, clínicos y siquiatras, cada 15 días con este último. Además la dotación de medicamentos básicos. Cuenta con una infraestructura edilicia construida con el apoyo de la Municipalidad de Cantabria, España, y una ONG de dicho país.
Según explicó el doctor Rodrigo Ramalho, siquiatra, los cuadros son varios, aunque los más comunes son la depresión y la ansiedad, según el profesional de la siquiatría.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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