El transporte fluvial gana espacio en el Norte, tanto de la región Oriental como de la Occidental, ya que a consecuencia del mal estado de los caminos se convierte en la única opción de viajes seguros a localidades ribereñas alejadas de Concepción.
Por ejemplo, a las 11.00, los días martes, la lancha Aquidabán de la familia Desvars zarpa del puerto de Concepción rumbo a Bahía Negra con pasajeros y cargas. El trayecto de 570 km lo cubre en tres días de viaje, quedando por algunas horas en algunos puertos. Al mediodía de los viernes retorna hacia Concepción, con la ventaja de navegar aguas abajo, lo cual le ayuda a que el domingo de madrugada ya esté en el puerto de Concepción.
El promedio de pasajeros que lleva es de 150 a 180 personas, aunque varía en la época en que los caminos terrestres están anegados o en épocas de Semana Santa y fin de año.
Los pasajeros tienen diferentes destinos, como Pinasco, Casado, Vallemí, Olimpo y varios otros puertos pequeños. También viajan en ella varios pequeños comerciantes revendedores que abastecen a los mercados norteños con frutas, verduras y artículos de primera necesidad.
"Es una costumbre para unos 12 a 15 revendedores que cada semana viajan en este medio hasta Bahía Negra", dijo Pedro Cohelo, agente de la embarcación.
NO CUBRE LA DEMANDA.
Cohelo indicó que en muchas ocasiones la embarcación Aquidabán no satisface la demanda de pasajeros, porque respetan la capacidad de 120 toneladas.
El agente señala que gran parte de los pasajeros va hasta Vallemí y Fuerte Olimpo y, que, un grupo reducido, llega a Bahía Negra. El mayor movimiento comercial se da en las dos primeras ciudades citadas, según explicó.
El viaje en este tipo de embarcación requiere mucho tiempo, sin embargo se economiza bastante. A Bahía negra, el pasaje cuesta 100.000 guaraníes y el trayecto es de 570 km. A Vallemí, 218 km, solamente 50.000 guaraníes.
OTRAS EMBARCACIONES.
De Asunción también hay una embarcación (Cacique) que zarpa los miércoles y realiza el viaje hasta Vallemí, quedando por algunas horas en el puerto de Concepción. También es de pasajeros y de carga.
Otras dos embarcaciones (Aguape y Guaraní) salen de Asunción, los jueves, con destino a Olimpo, pero solo son de carga.
CAMAROTES.
Las embarcaciones de pasajeros tienen algunos camarotes para las personas que quieren viajar con mayor comodidad. Para acceder a ellos, se hacen reservas con anticipación porque no son muchos.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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