PASO BARRETO, Concepción (ABC). Una sexagenaria, propietaria de una estación de servicio, fue asesinada a golpes y su cuerpo fue encontrado a las 15:00 del jueves último en la cocina de su domicilio de esta localidad, ubicada a unos 60 kilómetros al noreste de la ciudad de Concepción.
Se trata de Alba Lorenza Chaparro de Acosta (63), propietaria de un surtidor habilitado en el barrio San Salvador de esa comunidad, donde vivía sola, según los datos suministrados.
Informaciones de la Policía indican que Andrés Rodríguez, un vecino del lugar, solicitó a las autoridades ingresar a la casa de la mujer para verificar, ya que su amigo Edgar Chaparro, hijo de la sexagenaria, quien está en otro punto del país, le dijo que su madre no le atendía el teléfono.
Al ingresar a la cocina de la casa, los intervinientes hallaron a la mujer ensangrentada y sin vida, tendida en el piso, con herida en la cabeza y golpes en otra parte del cuerpo.
Además, había en el sitio una madera con rastros de sangre y la cocina a gas se encontraba encendida, con una olla y otros elementos calcinados, revelaron los intervinientes.
Los investigadores sospechan que el crimen fue con fines de robo.
Sin embargo, la Policía no descarta que sea un asesinato por encargo, aunque no existen hipótesis sobre el motivo. Pero dijeron que podría formar parte de una acción de un grupo criminal. El caso está a cargo de la fiscala María Gloria Torres.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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