ARROYITO, HORQUETA (LN) Un tío de la víctima es sospechoso, y es objeto de búsqueda.
Un joven de 16 años murió de dos balazos, y su cuerpo encontrado a unos mil metros de su domicilio. El hecho ocurrió en el núcleo 5 del asentamiento Arroyito, en el distrito de Horqueta, a unos 100 kilómetros al Este de Concepción.
La víctima, Édgar Fernández Báez, es hijo de Pascual Fernández, quien es presidente de la comisión vecinal de la comunidad. El adolescente había salido el sábado por la noche “para buscar mujeres” con su tío Teodoro Lugo, quien aparece como sospechoso, ya que le habría insistido mucho por celular para la salida y luego del hallazgo ni siquiera atiende su teléfono.
El joven Fernández acusó dos impactos de bala en el pecho, uno en la sien y otro en el costado, presumiblemente calibre38 ó 37. Su cuerpo se encontró a unos mil metros de su vivienda en un campo comunal, a unos metros de su motocicleta.
En la noche del sábado, el joven Édgar salió con su tío Teodoro. Como no volvió a casa, la familia se desesperó y organizó la búsqueda que culminó con el hallazgo de su cuerpo. Según los familiares, Lugo habría ido hacia Pedro Juan Caballero.
Pascual Fernández, padre de la víctima, es un hombre conocido en la comunidad y presidente de la comisión vecinal. Dijo que la situación les deja totalmente desorientados, ya que no tiene inconveniente alguno con nadie.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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