Pto. Casado (UH) Pobladores de Puerto Casado, Alto Paraguay, con más de 6.000 habitantes, nunca se imaginaron que algún día llegarían a consumir agua salada, debido a que la localidad está sobre la margen izquierda del río Paraguay en una de las reservas más importantes de agua dulce dentro del Acuífero Guaraní.
El motivo por el cual los lugareños consumen agua salada es debido a que la planta de tratamiento no funciona adecuadamente y ofrece un pésimo servicio.
La Junta de Saneamiento provee el vital líquido a los usuarios cuatro horas al día si es que funciona bien. A esto se agrega las averías constantes de sus motores.
Los casadeños pagan por el servicio más del promedio a nivel nacional, ya que existen sectores que pagan 20.000 guraníes y otros, 30.000 guaraníes. Algunos mandaron instalar medidores, pero finalmente sale más caro el servicio por la mala instalación de los aparatos, motivo por el cual optaron por quitarlos.
La planta de tratamiento supuestamente de agua potable está administrada por una familia. El presidente es Adolfo Villalba, cuñado del gobernador de Alto Paraguay, Justo Fernández, y la tesorera es la esposa de Fernández, Wilma Villalba, hermana de Adolfo, que están en la comisión desde hace más de nueve años.
No existen entidades que se ocupen de intervenir el pésimo servicio que reciben los vecinos, ya que el agua que se consume no es cristalina produciendo enfermedad, según manifestaciones de los lugareños. El reclamo se hizo en la reunión multisectorial que realizó la Secretaría de Acción Social.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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