(UH) La fuerte precipitación pluvial caída ayer en Concepción y alrededores complicó la situación de las familias afectadas por la última tormenta en comunidades de la capital departamental y Belén.
Si bien ya no hubo fuerte viento ni granizada, creó susto a la población la alerta meteorológica y causó incomodidad a las familias cuyos techos fueron llevados por el temporal del viernes pasado.
Las carpas distribuidas por el Consejo de Disminución de Riesgos, integrado por las fuerzas vivas de la ciudad, paliaron en algo a las familias afectadas, porque pudieron guarecerse dificultosamente de la lluvia. Se identificaron 8 familias que abandonaron sus casas al quedar totalmente desmoronadas.
Se identificaron también 800 hectáreas de cultivos totalmente dañados, entre los cuales el 50 por ciento son de sésamo, rubro de renta. Se destruyeron 5 sistemas de riego.
La Secretaría de Emergencia Nacional envió las primeras asistencias, que aún son insuficientes.
Los primeros aportes fueron distribuidos ayer en el distrito de Belén y consistieron en 150 kits de víveres y 900 chapas de fibras de cemento.
Las necesidades más sentidas son chapas para viviendas, víveres por varios días y semillas.
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