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29 dic 2010

Escandalo: un paí padre de un chico

CONCEPCION (Popular, corresponsal) Ndaha’éiete hína por el Día de los Inocentes. El secre de Kirito que fue obligado a someterse a la prueba del ADN ¡dio positivo! De esta manera está confirmado que es el mitâru. El niño tiene dos años.

Ayer salió la resolución de la jueza de la Niñez y la Adolescencia María Angélica González que da a conocer el resultado del ADN al que fue sometido el suspendido pa’i Braulio Zárate (33), quien en su época de cura párroco de la Iglesia María Auxiliadora de los padres salesianos en el 2007, recibió una demanda de reconocimiento de paternidad.
La prueba genética hecha en el Laboratorio Díaz Gill de la capital, dio positivo. De esta manera, el pa’i es el padre biológico de M.A.A. (2), hijito de Lidia Alarcón (25).
El caso comenzó en octubre del año pasado e incluso involucró por extorsión al radialista Juan Benítez, de Radio Norte de esta ciudad. Según el pa’i, el radialista lo extorsionaba para no decir a través de su medio que era padre de una criatura, que desembocó posteriormente en una demanda a la doña que decía ser su ex. Al final, todo fue a parar a la justicia que dio un primer resultado a través del ADN.

NO DIO LA CARA

La situación causó revuelo ayer entre los presentes en el Palacio de Justicia al confirmarse la paternidad. La jueza dio el notición a las partes. En la ocasión estuvieron presentes la madre del menor junto a sus abogados Oscar Krauer, Miguel Ángel González y Celso Insauralde, pero el sacerdote no dio la cara.
La doña al salir del Palacio no ocultó su alegría y dijo al Popu que “por fin terminó este calvario para mí, ya que recibía muchas amenazas por mensajes de textos y me imagino que sería de alguien cercano a él”. Agregó que ahora le toca a ella: “voy a ser yo quien le va a demandar ahora por cobarde y por no haber aceptado a su propio hijo, me va a pagar todo lo atrasado con respecto a la pensión alimentaria de mi hijo”, le bajó.
Todo el trámite duró un año y tres meses. Ña Lidia afirmó que recibió dinero alguno para su hijo, ni mucho menos una llamada telefónica para preguntar por su salud, tomando en cuenta que el pequeño tiene dificultad para caminar.
De acuerdo a lo señalado por los abogados de la doña, el pa’i estaría desembolsando una suma cercana a los 30 millones de guaracas. Solo el costo del ADN orilla los diez millones, más la regulación de honorarios y la demanda por prestación alimentaria. ¡Ndi! rg/ag

“Ya no lo amo como antes”

La doñita he’i que si él quiere acercarse a su hijo que ella no le va a prohibir, pero que volver tener algún romance con él sería imposible: “Ya no lo amo, ni existe ningún interés como antes, ni para volver a recordar viejos tiempos”, le bajó. Lidia contó que con el pa’i tuvieron una relación amorosa de un mes y piquito, que se había iniciado cuando luego de la misa le invitó a salir, la llevó a Saladillo en su camioneta, y que en ese vehículo oiko el primer “chan chan” entre ellos. Desde ese día (11 de octubre del 2007) salieron juntos y que día de por medio tenían relaciones sexuales, por lo que se llegó a enamorar del pa’i. Luego del mes, no le venía su regla y resultó estar embarazada, pero el pa’i ndaje le pidió abortar y ante la negativa se escondió. Cuando el bebé cumplió diez meses, el pa’i (según la doña) la llamó para que ella fuera hasta Asunción y le propuso que su hermano le reconozca a su hijo pero la mujer no aceptó.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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