Concepción.- (ABC) Un total de 27 policías dependientes de la Jefatura de Policía de Concepción culminaron recientemente un curso de operaciones tácticas, enfocado a potenciar la capacidad operativa de los comandos policiales que se encuentran abocados a la desarticulación del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que opera en la zona Norte del país.
Los efectivos del grupo táctico “León Piru” fueron los egresados del curso impartido en los montes por instructores de la Fuerza de Operaciones Policiales Especiales (FOPE).
Los entrenamientos se realizaron primeramente dentro del predio de la Asociación Rural del Paraguay (ARP) de Concepción y posteriormente se trasladó a la estancia “Ganadera Tagatija”, propiedad del Dr. Luis Enrique Villasanti, ubicada en la colonia San Alfredo, distante a unos 90 kilómetros de la capital departamental.
Según los jefes policiales de la zona, el curso de operaciones tácticas fue desarrollado durante 10 días, tiempo aprovechado para encarar diferentes tipos de operaciones como ataque, defensa, asistencia y traslado de heridos, entre otros.
El grupo “León Piru”, que está conformado por oficiales y suboficiales dependientes de la Jefatura de Policía de Concepción, recibió una patrullera, uniformes, armas y proyectiles.
Participaron del acto de graduación que se desarrolló en el establecimiento ganadero el gobernador del primer departamento Emilio Pavón Doldán, autoridades judiciales y varios altos jefes policiales de la zona.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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