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26 abr 2011

Obra de restauración de edificio queda parada

CONCEPCIÓN.- (UH)
La obra de restauración del edificio de la sucursal del Banco Nacional de Fomento en la ciudad de Concepción quedó parada porque el contrato con la empresa constructora fue anulado por incumplimiento de plazos.


La empresa Marraing (Asunción) ganó la licitación para la restauración total del edificio histórico ubicado en Presidente Franco y Cerro Corá de Concepción, sin embargo, la misma no avanzó en la obra.
Magno Alvarenga, gerente de la sucursal, explicó que la adjudicación se realizó en agosto de 2010, desde entonces los trabajos no experimentaron los avances que contempla el contarato.
De acuerdo a Alvarenga, el plazo para concluir la obra es diciembre del mismo año; sin embargo, pidió prorroga, se le concedió, pero tampoco cumplió.
"En el segundo pedido de prórroga se anuló el contrato y ahora de vuelta está en proceso de licitación", indicó.
Señaló que por exigencia de la ley de construcción, por ser un edificio declarado de patrimonio histórico, debe realizarse una restauración total y no reparaciones como se hacía anteriormente.
El gerente dijo no manejar el costo de la obra aunque manifestó la intención de llamar inmediatamente a una nueva licitación para que la obra concluya a fines de este año.

MAL ESTADO.

El edificio histórico quedó en peor estado luego de iniciar los trabajos de la obra de restauración. Se notan las pinturas y revoques parcheados, dando una pésima imagen a la institución que a diario recibe cientos de visitas.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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