Fiesta patronal, a la sombra del EPP
HORQUETA (ABC). Tras la celebración de la clausura de los festejos patronales
realizada ayer, se homenajeó a las personas que conformaron la comisión
protemplo a finales de los años 70 y otras personas que colaboran
permanentemente con la parroquia local.
La celebración eucarística fue presidida por el
Mons. Lucio Ortiz (administrador diocesano), de la que participaron centenares
de feligreses.
En la mañana se
realizó la tradicional procesión de la imagen por varias calles de la
ciudad.
El programa de los
festejos se inició el 7 de octubre último con una peregrinación sobre la Ruta
V, desde la localidad de Costa Romero, ubicada a cinco kilómetros de esta
ciudad. Debido a que esta comunidad se encuentra en el área de influencia del
EPP, el Mons. Lucio Ortiz hizo un llamado a la paz para dejar de lado la
violencia, ya que estas actividades no contribuirán en una sociedad justa.
El religioso
manifestó su preocupación por la falta de disciplina en los hogares con los
adolescentes y pidió a los padres que cuiden a sus hijos. Lamentó que muchos
jóvenes se convierten en drogadictos y caigan en el libertinaje
sexual.
Reconocimientos
Por otra parte, el representante de la primera
comisión protemplo, Óscar Romero, recibió un pergamino y 16 personas fueron
reconocidas por la colaboración que brindan a la parroquia local desde hace
décadas, como Ramona Adalila Edna Olmedo Escobar.
También se realizó
la tradicional fiesta de gala en el tinglado municipal, donde debutaron diez
niñas en sociedad.
Pese a la
inseguridad reinante, la celebración contó con gran participación para el
evento, según la Lic. Elisa Ramírez de Moral, miembro del consejo económico
parroquial.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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