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5 nov 2011

Comunidad indígena necesita una escuela


Concepción.- (ABC) La comunidad indígena Vy’a Rendá, que rechazó la carne faenada “gentileza” del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), sólo necesita una escuela. Es que gracias al sector privado, con apoyo de la gobernación, cuentan con maquinaria para el autosustento así como con pozos de agua.

La comunidad nativa se encuentra a aproximadamente 10 kilómetros de la colonia Jorge Sebastián Miranda, más conocida como Hugua Ñandu, departamento de Concepción.
El jueves recibieron la visita de representantes de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), la Unión de Gremio de Productores (UGP), la Gobernación de Concepción y de Banco Familiar, quienes observaron el avance existente en la comunidad gracias a todos los implementos que recibieron luego del rechazo de la carne.

El asentamiento de nativos posee silos móviles que fueron donados por la organización ACDI–VOCA, que depende de la Embajada de los Estados Unidos.
Con las herramientas, los indígenas cultivaron mandioca, habilla, poroto, maíz y zapallo. También tienen abundante leche fresca que es obtenida de vacas donadas por la ARP.
Varios pozos de agua –uno de ellos construido por el diario ABC Color– proporcionan el vital líquido a toda la comunidad.
Ahora sólo falta una escuela para la comunidad, por lo que el sector privado espera que el Ministerio de Educación y Cultura se encargue de esta situación.

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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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