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4 nov 2011

Comunidad Vy´a Renda mejoran calidad de vida


HUGUA ÑANDU, Concepción (ABC). Los indígenas mbya guarani de la comunidad Vy’a Renda de Hugua Ñandu están logrando mejorar su calidad de vida a base de trabajo y la ayuda de diferentes instituciones. Solo el Ministerio de Educación no ha cumplido aún su promesa a la aldea de dotar de mejores condiciones edilicias a la escuela de la comunidad.

El cacique Isidro Fernández dijo que actualmente cuentan con un total de veinte vacas y que la producción agrícola ha mejorado considerablemente, lo que ayuda enormemente al desarrollo de la comunidad nativa. “Nos donaron seis vacas y hoy tenemos veinte; eso demuestra  que en este lugar se está trabajando y aprovechando las ayudas que nos han realizado”, explicó en guaraní.
Indicó que, gracias al apoyo de varias instituciones, el nivel de vida de los habitantes de la aldea ha mejorado satisfactoriamente, aunque señaló que  subsisten necesidades que deben ser paliadas. “Puedo decir que en un cincuenta por ciento nuestras necesidades han sido paliadas; seguimos teniendo muchas dificultades”, dijo.
Desde que los indígenas rechazaron la carne que fue enviada por “gentileza” del Ejercito del Pueblo Paraguayo (EPP), la comunidad ubicada en la zona de influencia del grupo armado ha recibido muchas donaciones y los nativos han demostrado, además de dignidad, un gran amor al trabajo honesto. Actualmente, los indígenas cultivan en una chacra de 10 hectáreas mandioca, maíz, poroto, batata y sandía. Según explicó el líder de la aldea, la producción es excelente y ayuda al sustento de las 33 familias que viven en el sitio.    
Por su parte, Juan Néstor Núñez, presidente de la Asociación Rural del Paraguay, una de las instituciones que apoyan a la comunidad, dijo que solo el Ministerio de Educación y Cultura no ha cumplido con los indígenas, porque aún no ha construido las aulas que había prometido. Siguen dando clases en una estructura precaria y debajo de los árboles, mencionó. Además, señaló que “esta comunidad labra su futuro; no han pedido otra cosa que no sean herramientas y semillas, para trabajar. Han rechazado la carne manchada con sangre”, sostuvo.


La otra Concepción en la comunidad VY’ Rendá

Así como existe un departamento de San Pedro diferente, hay una Concepción sin EPP y sin violencia que no maneja armas sino herramientas para labrar la tierra, generar alimentos e instalar dignidad sin dependencia ni asistencialismo.
Se trata de la comunidad Vy’a Renda, ubicada a 120 kilómetros de la capital departamental, en los fondos de un lejano paraje que de la noche a la mañana, con esfuerzo y sacrificio, pasó de las penurias a la abundancia.
En el lugar se puso en práctica la gestión público-privada para instalar en la población la cultura del trabajo organizado.  Contaron con orientación técnica para el cultivo de rubros de consumo que este año abarrotaron los silos móviles donados por la organización ACDI-VOCA, dependiente del Gobierno de Estados Unidos.
Poroto y maíz en diversas variedades, así como mandioca, habilla y zapallo, entre tantos otros rubros, configuran el combo alimentario de la comunidad, acompañado de leche fresca obtenida de vacas donadas por la Asociación Rural del Paraguay.
El nombre Vy’a Renda tiene un profundo significado moral porque los habitantes se negaron a consumir carne donada por el EPP que había sido arrebatada al secuestrado ganadero Fidel Zavala. El hecho generó una ola de reacciones positivas en la ciudadanía, que no podía dimensionar los alcances de la inmensa dignidad demostrada por los nativos norteños.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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