Jóvenes de escuela Villa Oliva dan clases bajo los árboles
CONCEPCIÓN.- Jóvenes estudiantes del tercer ciclo de una escuela de Concepción dan clases a la intemperie, por carencia de aulas y de pupitres.
Los pedidos fueron realizados en el 2010, pero el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) no responde.
Unos 50 jóvenes del 7.º al 9.º grado de la escuela número 4.912 Gustavo Giménez, del barrio Villa Oliva de la ciudad de Concepción, solo cuentan con un aula, que es utilizada por turno. Los demás alumnos quedan bajo los árboles o a la intemperie para el desarrollo de sus actividades académicas.
En el momento de la visita a la escuela, los alumnos del 9.º grado se hallaban bajo un árbol desarrollando las clases con sillas y pupitres rotos. Muchos escribían sobre sus regazos por la carencia de muebles, mientras el aula era utilizada por los alumnos del 8.º grado, porque necesitaban pizarra para el desarrollo de matemáticas.
Los chicos manifestaron que están estudiando con una gran incomodidad, y que necesitan que las autoridades ministeriales se apiaden de ellos.
La directora y la vicedirectora de la escuela hacen oficina en los corredores, ya que la sala destinada al sector administrativo es utilizada como aula. Todos los días deben mover sus dos mesas sobre las cuales están los cuadernos, planillas y demás elementos pedagógicos y administrativos.
La profesora Nilsa Miskinich, directora de la escuela, indicó que es muy difícil hallar una educación de calidad teniendo a los alumnos en estas condiciones, y que en el 2010 ya había elevado las necesidades al MEC.
Indicó que en espera de la respuesta del MEC se le pasó el tiempo y recién este año elevó su pedido a la Gobernación, la cual ya tiene llena su agenda de construcciones. "Espero que las autoridades vean nuestra situación y nos apoyen con una construcción de tres aulas, y nos faciliten los muebles", dijo la educadora.
La supervisora administrativa, licenciada Norma Villazanti, indicó que recientemente tuvieron la visita del viceministro, Francisco Giménez, quien instó a insistir con los pedidos vía Coordinación Departamental.
Destacó que anteriormente se hacía vía Gobernación, pero que ahora vuelve el sistema de solicitar por la Coordinación Educativa, lo cual recomienda a la directora hacerlo.
NOTEBOOKS
Según la denuncia realizada, la escuela Arminda Samaniego de la ciudad de Concepción accedió a 30 notebooks para los niños.
Sin embargo, carece de rubro para un instructor informático, que enseñe el uso a los alumnos. Es así que hace más de tres meses que las máquinas se hallan guardadas, sin que hasta el momento puedan ser utilizadas por los escolares.
Fuente: UH
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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