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16 oct 2012

Concepcionera sigue luchando con el cancer

Victoria Torales es una paciente oncológica oriunda de Concepción, que llegó a la redacción de ABC Color para dar testimonio de su lucha contra el cáncer, iniciada hace 13 años. La mayor parte de ese tiempo recibió tratamiento en el Hospital de Clínicas.
Sin embargo, hace aproximadamente dos meses debió suspender el tratamiento de quimioterapia oral con capecitabina, debido a la falta de este medicamento en el hospital y también en la Dirección de Beneficencia y Ayuda Social (Diben).
“El primer tumor que me detectaron fue en el seno. Me sacaron la mama y ahora me salieron otros tumores en el riñón, en el pulmón y en el hígado. Los doctores me dijeron que quizá ese remedio –la capecitabina– impida el proceso de crecimiento de los tumores”, explicó la paciente.Sin embargo, el obstáculo con el que tropieza es el alto costo que tiene este remedio en el mercado.
Indicó que tras haber recibido quimioterapia intravenosa por más de 10 años, esta forma de tratamiento ya no le hace efecto y debe necesariamente continuar la dosis con pastillas.
“Esta semana tengo que tomar el remedio y no tengo de dónde sacar. Yo quiero seguir luchando contra el cáncer como lo he venido haciendo desde que me diagnosticaron el primer tumor, pero lastimosamente ahora tendré que cortar el tratamiento”, lamentó.
Por último, señaló que en los últimos años ella y los demás pacientes oncológicos del Hospital de Clínicas no habían tenido problemas con la provisión del medicamento, pero que desde hace algunos meses ya no se les provee del mismo.

Fuente: ABC

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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