Condenaron a miembros del EPP
Concepción.- En un procedimiento abreviado, el juez de Garantías Julio López, condenó a tres miembros de la logística del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) que tuvieron participación en el secuestro del ganadero Luis Lindstron.
A cinco años fueron sentenciados Alcio Soria, Julián de Jesús Achucarro y Domiciana Román, quienes fueron encontrados culpables del delito de asociación criminal.
Los condenados fueron procesados por haber dado apoyo logístico al EPP durante el secuestro de Lindstron en el 2008. La fiscala Sandra Quiñónez no pudo acusar por el delito de secuestro al no encontrar pruebas, para vincularlos con el plagio del ganadero.Sin embargo, quedó plenamente demostrado que brindaron apoyo logístico al grupo que secuestró a Luis Lindstron entre julio y setiembre de 2008, en la estancia ubicada en Tacuatí.
Los condenados guardaran reclusión en el Penal de Concepción por disposición del magistrado. Julián De Jesús Achucarro y Alcio Soria afrontarán por segunda vez una audiencia preliminar. La primera vez fueron sobreseídos definitivamente por el aquel entonces juez Gustavo Bonzi, pero esta decisión fue anulada en segunda instancia.
En el mismo juicio fueron sobreseídos provisionalmente Rocío Cardoso, Prudencio Alfonso, Vicente Barreto y Vicente López.
Fuente: ABC
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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