En Puerto Casado consumen agua salada
PUERTO CASADO.- En la localidad de Puerto Casado, Departamento de Alto Paraguay, la población viene consumiendo agua salada desde hace cuatro días.
La distribución de agua salada en las casas de los usuarios de la Junta de Saneamiento se debe a que el caño que alza el líquido hasta la planta de tratamiento está puesto sobre un riacho y no en el cauce normal del río.Los moradores se quejan todos los días a través de la radio comunitaria, pero hasta el momento no hay respuesta. Coincidieron en manifestar que ya no saben dónde recurrir para que se intervenga la aguatera que funciona a base de una comisión de la junta dependiente de Senasa.
Las autoridades locales y departamentales tampoco se manifestaron para remediar la acuciante situación.
Quienes se manifiestan en los medios locales no descartan recurrir directamente a las instituciones del Gobierno Nacional para tratar de encontrar una solución definitiva. Por ahora, los lugareños acarrean el agua del río Paraguay en baldes o bidones y, posteriormente, la tratan caseramente para consumirla.
La gente procede a hervir o agregar cloro al agua del río para purificarla y beberla.
Se quejan de que, de igual modo, cada mes llega la cuenta de G. 20.000 por el agua que no se consume adecuadamente en una población de más de 6.000 habitantes, incluyendo a los indígenas.
Por ahora hay abundante agua debido a las precipitaciones, que también son aprovechadas por la gente.
Fuente: UH
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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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