Estanciero desmiente tener animales robados
CONCEPCIÓN. Ante una información publicada por este diario sobre un allanamiento realizado en la estancia Tres Estrellas de Hugua Ñandú, donde se encontraron 20 animales vacunos remarcados, el dueño del establecimiento, Eulogio Rojas, desmintió el hecho.
Rojas dijo que los citados animales hallados en su propiedad nada tienen que ver con las reses que fueron robadas de la estancia Diamante, de Enrique Villasanti, ubicada en la zona de Paso Barreto, de donde fueron robados el pasado 17 de septiembre 101 animales.Por su parte, la Policía informó que seis animales del total de los centenares robados de la estancia de Villasanti fueron recuperados en otro allanamiento realizado en Alemancué, de la propiedad del productor agropecuario identificado como Mateo Pimentel Torales, paraguayo, casado, mayor de edad.
Informaron que Pimentel Torales cuenta con antecedentes judiciales por tentativa de homicidio con prohibición de salida del país desde el 2007. El citado respondió a los intervinientes que compró los animales de su tío Sixto Pimentel Benítez, paraguayo (47 años), y no presentó los documentos respectivos.La misma fuente informó que Pimentel Benítez se encuentra prófugo por antecedentes de abigeato desde el 2003. El procedimiento realizado en Hugua Ñandú fue por orden del juez de Paz de Paso Barreto, René Valiente, y el allanamiento efectuado en Alemancué fue por orden del juez de Primera Instancia de la circunscripción de Concepción, Fabio Cabañas.
En ambos procedimientos intervinieron decenas de agentes de la Brigada de Antiabigeato de Concepción y de la capital del país, junto con agentes de la comisaría 11ª de Paso Barreto.
Fuente: ABC
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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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