En el chaco pasajeros quedan empantanados
ALTO PARAGUAY, CHACO.- Desde el sábado la lluvia volvió a caer en la zona chaqueña de Alto Paraguay y nuevamente en una gran cantidad.
Esta vez el temporal afectó los caminos donde el barro dejó empantanados a los colectivos que transportan pasajeros a Puerto Casado y Fuerte Olimpo.El sábado a la mañana un colectivo lleno de pasajeros quedó estacionado a 83 kilómetros de Puerto Casado. Fue en el lugar donde le tomó la lluvia que después no paró, los pasajeros tuvieron que pedir auxilio para retornar a sus casas.
En el transporte se encontraban niños y personas enfermas que pretendían viajar hasta Asunción; sin embargo, el colectivo salió, a pesar del pronóstico de que un temporal se podría desatar en la zona.
Gente solidaria con vehícu- los particulares 4 x 4 realizaron el rescate de los pasajeros priorizando a los más pequeñitos en brazos y personas delicadas de salud.
Similar situación protagonizó otro bus proveniente de Asunción en las mismas condiciones que el anterior, con muchos pasajeros, incluyendo niños, transporte que sigue atrapado en el camino hasta el momento, sin posibilidades de salir del sitio.
DEVOLUCIÓN.
Los pasajeros que retornaron a Puerto Casado, sin poder completar el viaje, piden que les retornen el importe de sus pasajes, pero la empresa no responde hasta el momento.En todo el Departamento de Alto Paraguay los caminos están con barros y clausurados a la espera de que mejoren las condiciones climáticas.
Puerto Casado registró 80 milímetros, Fuerte Olimpo 135, en Centinela situada por los caminos de acceso a las localidades del Alto Paraguay, cayeron 20 milímetros.
Sumado a las lluvias caídas anteriormente, la cantidad ya supera los 200 milímetros en todo el departamento del noreste chaqueño.
Dentro de la ciudad de Puerto Casado los barrios y las casas están inundados.
Fuente: UH
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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