Puerto Casado: Concejales denuncian a intendente
PUERTO CASADO, Dpto. de Alto Paraguay. Concejales de este municipio chaqueño denunciaron que el intendente, Bernardino Garcete (ANR), maneja a su antojo los recursos de la institución. Aseguraron que en dos años de gobierno, la Municipalidad recibió más de G. 2.000 millones en concepto de royalties, pero que se desconoce el destino de esos recursos.

En el distrito no existen obras, mientras Garcete vive la mayor parte del tiempo en Asunción, lejos de los problemas que aquejan al distrito, denunció el concejal Hilario Adorno (PDP).
La Junta Municipal le facilitó a Garcete los medios necesarios en más de dos años de gobierno a fin de impulsar el desarrollo del distrito. Sin embargo, no ejecutó una sola obra, agregó.
Los ediles denunciaron que el intendente realizó una serie de convenios con las ONG para realizar obras de desarrollo dentro del municipio. Pero, todos quedaron en la nada.
Este mismo intendente fue condenado en el 2004 a devolver G. 400 millones a la Comuna después de ser acusado por malversación y desvío de fondos durante su gestión como jefe comunal en el periodo 1991-1996. Según los concejales, Garcete no cumplió la sentencia.
Garcete dijo que todo se trata de maniobra de algunos ediles acostumbrados a recibir ganancias extras de obras sobrefacturadas o inexistentes. Añadió que él no se prestará al juego.
El jefe comunal dijo que el presupuesto de la Municipalidad es de unos G. 3.000 millones.
Fuente: ABC
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
No hay comentarios:
Publicar un comentario