Rinde cuentas sobre gasto de Emergencia
La Secretaría Técnica de Planificación dio a conocer este miércoles las inversiones hechas luego de que el Congreso haya declarado en emergencia a los departamentos de Concepción, San Pedro y Canindeyú. En total, se han gastado US$ 33 millones en 60 días.
José Molinas, ministro de la STP, afirmó que las inversiones que se realizaron en la zona norte de la Región Oriental buscan paliar un abandono de más de 60 años. Detalló, a través de un informe presentado a los medios de prensa, que los US$ 33 millones usados en 60 días sirvieron para dar asistencia técnica agropecuaria a 26.000 familias (alrededor de 132.000 personas) y el mejoramiento en la provisión de agua potable, mediante la construcción de 31 pozos y sistemas de distribución que benefician a 18.000 personas.
Además, de acuerdo con Molinas, se construyeron 1.000 viviendas que beneficiarán a 4.500 personas.
Otros 25.000 adultos mayores recibieron pensión alimentaria, hubo atención en los puestos de salud a alrededor de 45.000 personas; se distribuyeron útiles escolares a 290.000 niños y se inició la construcción de 13 aulas para el albergue de niños de 3 y 4 años en los tres departamentos.
Por último, Molinas mencionó el mejoramiento de las líneas de distribución de energía eléctrica en 74 kilómetros y el tránsito de 2.900 kilómetros de caminos.
Molinas aclaró que la declaración de Emergencia no relativiza los controles, sino que, muy por el contrario, imprime mayor agilidad a los procesos, manteniendo los controles existentes en los procedimientos ordinarios, de acuerdo con un comunicado de la STP.
En junio del 2014 el Congreso Nacional declaró en emergencia a los departamentos de Concepción y San Pedro. Mientras que el 13 de enero último, el Poder Ejecutivo declaró en emergencia al Departamento de Canindeyú por un período de 90 días.
ABC
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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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