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28 jun 2015

Concepción: excombatiente celebra sus 105 años

CONCEPCIÓN.- Don Ladislao Cabral cumplió ayer 105 años de vida. Celebró con familiares y amigos de Concepción. El benemérito de la patria nació el 27 de junio de 1910 en Atyrá, Cordillera, aunque fue inscripto en Concepción, ya que siendo bebé fue trasladado por su madre Josefa Ferreira de Cabral.
Cuando llegó a la mocedad se alistó en filas del Regimiento 2 de Mayo, siendo trasladado al suelo chaqueño, donde defendió a la patria durante tres años. Sin embargo, cuando estaba a punto de concluir la guerra, fue herido en la pierna derecha con la explosión de una granada.

“Tuve que salir del lugar arrastrado, ya que nadie podía ayudarme en ese momento, pero llegue a la sanidad, de donde me enviaron a Asunción para mi recuperación”, comentó. Dijo que luego fue derivado a Concepción, donde le informaron que la guerra terminó.

Don Ladislao vive con uno de sus hijos en Concepción, donde, ayer, recibió la serenata de la banda militar y jóvenes estudiantes de dos instituciones educativas, quienes le brindaron un justiciero homenaje.

El veterano pertenece a una familia longeva, ya que según su sobrino, Miguel Jara Cabral, su madre, Josefa Ferreira, vivió 120 años como así también otras tías llegaron a los 102 años de vida.

El anciano aún se ve fuerte, puede caminar y mantiene los sentidos intactos. Disfrutó de las fiestas hasta las 11.00.

Tiene 9 hijos, 28 nietos, 37 bisnietos y un tataranieto, según informaron sus familiares. Es uno de los pocos excombatientes sobrevivientes y uno de los más longevos.

UH

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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