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5 sept 2015

Horqueta: La venta de chipas disminuye

HORQUETA. Una familia dedicada a la producción y venta de chipas en esta ciudad lamentó que el negocio ha perdido vigencia en los últimos años y las ventas se han reducido notablemente.
Los hermanos Rolón son vendedores de chipas que decidieron emigrar a esta ciudad a mediados de los años 80, porque en la zona de Barrero Grande (Eusebio Ayala) desapareció la producción agraria.

Antonio Rolón dijo que junto a él vinieron sus hermanos Gerardo y Serafín Rolón e indicó que en los años 80 vendían mucho más que en la actualidad, debido que los agricultores de este distrito producían y comercializaban el algodón, producción que significa buenos ingresos económicos para la zona.

Señaló que con el tiempo también los agricultores de la zona de Horqueta dejaron dicho cultivo, razón por la cual también ellos venden muy poco la chipa en la zona.

Indicó que también abandonaron sus tierras, vendiéndolas a brasileños que cultivan grandes extensiones de soja, producción que no contribuye en el movimiento comercial de esta ciudad. Comentó que en los años 80 hasta finales de los 90, la venta de las chipas que les producían buenos ingresos económicos.

Manifestó que actualmente solamente venden sus chipas en la terminal de ómnibus, debido a que no les entusiasma recorrer la ciudad para ofrecerla. Afirmó que ni en los partidos de fútbol del campeonato de la Liga Horqueteña de Fútbol (LHF), logran vender como era en las últimas décadas del siglo XX.

ABC

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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