Belen: Frigorífico de Concepción ofrece 700 puestos
El frigorífico Belén de empresa brasileña JBS, ubicado en el departamento de Concepción, busca incorporar a unos 700 empleados. La industria comenzará a operar desde setiembre próximo.
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| Frigorífico Belén operará desde setiembre. Foto: IP. |
David Velázquez, director de Empleo del Ministerio de Trabajo, recordó que en julio pasado iniciaron las obras de construcción del frigorífico Belén, que demandará una inversión de 100 millones de dólares.
“Las operaciones están previstas para setiembre de este año, es decir que entre y marzo y setiembre ya se producirán las contrataciones y capacitaciones de las personas que serán incorporadas”, expresó.
Comentó a radio Nacional que unas 700 personas formarán parte del primer grupo de empleados de la planta frigorífica. El ministerio selló un acuerdo con los directivos de la empresa brasileña, para hacer conjuntamente la identificación de los interesados.
“Es una oportunidad que queremos capitalizar para que el país crezca de la mano de generación de empleos”, añadió. “Por cada empleo directo se beneficiará indirectamente a otros cuatros”, subrayó
El director enfatizó que esto también permitirá dinamizar la economía de la zona de Concepción, por el mejoramiento de los ingresos.
Mencionó también que una firma astillera de Villeta solicitó el concurso de la cartera de Estado, para emplear a 350 personas.
La empresa JBS empezó a operar en el país en el 2005, con los frigoríficos Industria Paraguaya Frigorífica (IPFSA) y San Antonio. Su representante en Paraguay es Luis Caetano Gottardi.
Ahora se construye su tercera planta en un inmueble de 42 hectáreas, ubicada en la ciudad de Belén y que tiene costa sobre el río Ypané.
HOY
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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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