Niveles de los ríos del primer departamento bajaron
CONCEPCIÓN. El nivel de los ríos Paraguay, Aquidabán, Ypané y Apa, que cruzan por el departamento de Concepción comenzaron a bajar en las últimas semanas, permitiendo de esa manera que muchas familias ribereñas retornen a sus casas.

A finales del 2015, las aguas de los ríos y arroyos habían alcanzado desbordes históricos, dejando a más de 1.000 familias de la zona norte damnificadas. Ayer en el puerto de esta ciudad, el nivel del río Paraguay marcaba 5,65 metros. Bajó 1 centímetro con relación al último miércoles.
En las últimas semanas el agua fue bajando en su nivel en esta parte del país, lo que ha permitido el regreso de numerosas familias de la isla Chaco’i, ubicada frente al antiguo puerto de Concepción. Otras personas aún permanecen en el refugio habilitado en uno de los depósitos del puerto esperando volver a sus hogares.
A pesar de la bajante que es notoria a simple vista, la playa que habitualmente aparece en esta época en la isla aún no se deja ver.
Para aplacar el intenso calor que se registró en los últimos días numerosos bañistas optaron por refrescarse en el río Paraguay en la zona del puerto antiguo, aunque el agua no esté en su nivel normal.
También en los distritos de Horqueta, Belén, San Carlos del Apa y Paso Barreto, en donde las inundaciones causaron efectos negativos en la población y caminos de la zona, el nivel de las aguas han bajado.
Los pobladores de esos sitios también han retornado a su casas y las comunidades han tenido nuevamente vías de salida de sus distritos. De acuerdo al relato de antiguos moradores, la crecida de los cauces hídricos se dieron luego de muchos años.
Los moradores de la zona inundada se refugian en lugares altos cercanos a sus viviendas ante el temor de ser víctimas de robos.
ABC
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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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