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6 jul 2016

Juntos rezaron por Edelio, pese a disputas familiares

Vecinos de Arroyito llegaron ayer hasta la casa de la familia Morínigo-Florenciano en Lucero Cue, Horqueta (Concepción), luego de las 9:00 para la misa celebrada por los dos años que lleva secuestrado por el EPP el suboficial Edelio Morínigo. 



Los sacerdotes Milciades Velázquez, capellán de la Policía Nacional, y José Zavala, sacerdote de Arroyito, pidieron por la liberación del policía, quien fue secuestrado el 5 de julio de 2014.

Pelea familiar

Elisa Mabel Ledesma, esposa de Edelio, mantiene un distanciamiento con su suegra, desde hace tiempo, lo que se agudizó en los últimos meses. Según los padres del suboficial, a la pareja de su hijo le dijeron que ellos (padres) habrían recibido G. 15 millones del presidente de la República Horacio Cartes, por lo que la esposa estaría reclamando la mitad.

Apolonio Morínigo y Obdulia Florenciano negaron que hayan recibido el dinero y, según manifestaron, Elisa Ledesma estaría distanciada por ese motivo. Los padres, por su parte, dicen que la esposa de Edelio cobra el sueldo de su marido y que incluso consiguió su nombramiento como enfermera en el puesto de salud de Arroyito.

Esta semana doña Obdulia dijo que pediría que su nuera sea llamada a declarar por el secuestro de su hijo, a lo que Elisa reaccionó y señaló que si su suegra tiene pruebas que las presente y aseguró estar muy tranquila.

ABC

1 comentario:

Anónimo dijo...

Puede alguien, de buen Corazon, ayudarme a tene contacto con Elisa Mabel Ledeszma; soy de un grupo de ayuda a familiars de desaparecidos.
Mi direccion es: melrios54@gmail.com
Gracias

C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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