Peligroso y tortuoso tramo Concepción-Pozo Colorado
La ruta interdepartamental que une Concepción (Dpto. de Concepción) con Pozo Colorado (Dpto. de Presidente Hayes) está en deplorables condiciones. En varios sectores la carpeta asfáltica desapareció y los baches son rellenados con ripio.

CONCEPCIÓN (Aldo Rojas Cardozo, corresponsal). El trayecto de 146 kilómetros que conecta esta localidad con Pozo Colorado es muy utilizado para trasladarse a Asunción, como también a diferentes puntos del Chaco paraguayo. Asimismo, conecta con rutas que llevan hasta la frontera con Bolivia y Argentina. Varias comunidades indígenas están asentadas en la zona.
A pesar de su importancia, la ruta interdepartamental está en lamentable estado. La capa asfáltica prácticamente desapareció en algunos tramos y los baches son rellenados con ripio y arena.
Una de las zonas críticas se encuentra en las cercanías del puente Nanawa, ubicado sobre el río Paraguay, donde los pozos son una constante.
Conductores que habitualmente utilizan la ruta comentaron que anteriormente el viaje entre Pozo Colorado y Concepción duraba una hora y media, pero con el estado actual del camino se puede tardar hasta tres horas.
Mantenimiento
El mantenimiento y reparación de la ruta fue adjudicado por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) en 2009 al consorcio Emcovi (Empresas Consorciadas Viales) del grupo Cavialpa (Cámara Vial Paraguaya), por unos 25,9 millones de dólares, que luego trepó a 31 millones de dólares. Los trabajos debían comenzar en enero de este año; sin embargo, no se iniciaron.
Según el director de Vialidad del MOPC, Ignacio Gómez, las obras sufrieron retrasos debido a unos inconvenientes, pero ya fueron subsanados por lo que los trabajos se iniciarán el próximo mes.
El consorcio que construyó la ruta estuvo integrado por Benito Roggio e Hijos SA (Ing. Oscar Franco); Tecnoedil SA (Ing. Roque Ardissone), y CCC SA (Ing. Solano Cordero).
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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