CONCEPCIÓN. Ante presión, la Secretaría del Ambiente (Seam), Fiscalía del Ambiente y Municipalidad de Concepción extreman esfuerzos por mejorar las condiciones del vertedero municipal; sin embargo, los vecinos exigen clausurar el lugar. El intendente Alejandro Urbieta habla de una politización de las denuncias y movilizaciones contra el vertedero.
Desde diciembre de 2016, los vecinos iniciaron una frontal lucha contra el vertedero municipal que estaba en paupérrimas condiciones, provocando la proliferación de insectos y alimañas, especialmente moscas que invadían las viviendas de los vecinos del km 8, 9, 10 y otras localidades.
En enero, la Seam y la Fiscalía constataron la mala disposición de manejos sólidos (esparcidos en el suelo sin segregación), depósito de residuos hospitalarios sin criterio ambiental, disposición de cubiertas en desuso. No se observó una laguna para tratamiento de lixiviado, pero sí una zona baja inundable que acumula aguas y residuos.
También consta en actas la presencia de moscas, flujos residuales, la falta de chimeneas para despedir los gases y la licencia y plan ambiental del basurero.
La Intendencia sostiene que es imposible la clausura porque Concepción produce 80 toneladas de basura por día y que el daño sería para la ciudadanía en general. Alvarenga manifiesta que siempre aplicaron las medidas exigidas, conforme a las posibilidades ambientales, materiales y financieras.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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