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6 feb 2017

Concepcionero en Guaraní: “Heta ndavy’ái, quería volver a mi valle”

Venir del interior del país para buscar un mejor futuro y sobresalir a base de esfuerzo y mucho sacrificio no todos lo hacen. 

Robert Rojas
En este caso el pelotero de Guaraní, Robert Rojas (20 años), que el viernes debutó en filas del actual campeón del fútbol paraguayo, supo sobrellevar un montón de adversidades para poder cumplir su sueño de ser futbolista profesional. 

Robert vino desde la localidad de Peguahomi (departamento de Concepción), tuviendo que dejar a sus familiares, con tan solo 17 años. El juvenil charló con Crónica sobre lo que le tocó vivir, su debut y otras cosas.

– Robert, ¿a los cuántos años llegaste a Guaraní?

– Vine a los 17 años, para la Sub 18. El profesor Ricardo Zárate me trajo al club. Yo vivo acá en el club con varios juveniles.

– ¿Y antes dónde jugaste?

– Jugué en mi ciudad, en el Deportivo Beleano, también en el club “Adolfo Riquelme” de Concepción y en Libertad de Horqueta.

– ¿Pasaste muchas cosas lejos de tu familia?

– Lo más difícil fue el estar sin ellos, heta ndavy’ái, quería volver a mi valle, pero el profesor de las Inferiores me habló mucho, me dijo que aguante, que llegará mi momento.

– Y cuando extrañabas a tu familia, ¿qué hacías?

– Apenas tenía la oportunidad viajaba para verlos. Solía llamarle a mi papá y le decía que me quería ir de vuelta. “Algo oiko va’erã ndehegui che ra’y (algo debe pasar de vos, mi hijo)” era lo que me decía mi papá.

– ¿Qué sentiste en el momento de debutar en la Primera?

– Tranquilo, por suerte me salieron bien las cosas, el resultado no fue el esperado, pero cumplí un sueño que lo estaba buscando hace años.

– ¿Qué te dijeron tus compañeros ese día?

– Los que más me hablaron fueron Luis Cabral y Alfredo Aguilar. Me dijeron que juegue tranquilo, que no va a ser el último partido que voy a jugar. Entré muy confiado. Gracias a Dios pude cumplir mi trabajo.

El chico es un agradecido con sus padres

Padres de Robert
En medio de la humildad que lo caracteriza y la emoción que tenía por haber cumplido un sueño jugando en la Primera División, el central nos confesó lo que hizo con la primera platita que cobró. “Cuando cobré mi primer sueldo, se lo di todo a mi mamá, heta ovy’a. Ellos se sacrificaron mucho por mí, ahora me toca a mí retribuirles y darles una mejor calidad de vida. Quiero una casa y ponerle comodidades para ellos”, señaló el pelotero.

El objetivo que tiene por cumplir es jugar en el exterior. “Uno de los objetivos que tengo es ser transferido. Jugar en el exterior será un logro muy importante”.

Robert también estaba metiéndole al estudio. “Terminé el colegio en Peguahomi. Al venir acá estaba en la Facultad estudiando Administración de Empresas, pero dejé por el tiempo que me tocaba estar con la Primera del club, pienso seguir estudiando cuando pueda”.

Cronica

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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