Siguen dando clases bajo árboles en escuela de barrio
CONCEPCIÓN. Docentes y alumnos de la escuela básica 4.912 “Gustavo Giménez” siguen dando clases bajo árboles debido a la falta de aula móvil, que habían prometido funcionarios del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC).
La comunidad educativa se manifestó hace una semana por la falta de respuestas a los pedidos de reparación de cinco aulas que están a punto de derrumbarse.
La medida de fuerza obligó a las autoridades del MEC a enviar representantes para conversar con la comunidad educativa. Se reunieron en la escuela ubicada en el barrio Villa Oliva de esta capital departamental, y prometieron enviar un aula móvil para que alumnos y docentes cuenten con las mínimas comodidades.
Ayer nuevamente la directora de la institución, Nilsa Miskinich, recibió la promesa de que hoy llegará un aula móvil a la escuela.
Mientras tanto, en horas de la tarde de ayer los alumnos del primero y cuarto grados daban clases en el pasillo y a la sombra de un árbol, respectivamente, en tanto que alumnos del 3er. grado fueron ubicados en un lugar destinado a depósito.
La institución cuenta con 180 alumnos. Según la denuncia, desde finales de 2015 el techo del local escolar vino deteriorándose y solo cuando comenzó el año lectivo 2017 el pabellón fue clausurado por el peligro de que se desplome.
ABC
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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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