Políticos se burlan de adultos mayores
CONCEPCIÓN. Un total de 353 adultos mayores debían recibir desde las 07:00 sus tarjetas para cobrar sus pensiones, pero les indicaron que éstas no llegaron. Finalmente, tras fuertes reclamos, les prometieron que esta tarde recibirán el plástico.
Una de las razones de esta irregularidad es una disputa entre el diputado Alcimio Casco (ANR) y el gobernador Luís Urbieta (ANR).Desde tempranas horas de esta jornada, adultos mayores de diferentes puntos del distrito de Concepción llegaron frente al local de la Junta Municipal para retirar sus tarjetas a fin de cobrar la pensión por tercera edad, pero recibieron la información de que las tarjetas no iban a ser entregadas.El dato que recibieron los ancianos es que la entrega fue cancelada por "orden" del diputado cartista Alcimio Casco; así lo confirmó el concejal municipal Javier Vergara, que pertenece al equipo político del legislador."Funcionarios de Correos Paraguayos ya tienen las tarjetas. El diputado Casco me dijo que la entrega no organizamos juntos, pero esto es un trabajo institucional (Junta Municipal) le dije", explicó Vergara.Agregó que anoche le llamaron a decir que se suspendía la entrega porque las autoridades no se ponían de acuerdo en el lugar para tal efecto. "El diputado quería entregar en el Banco de Fomento y el gobernador, en el local de la Junta Municipal". Finalmente, las tarjetas serían entregadas en horas de la tarde de hoy luego del reclamo de los adultos mayores.
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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