Agresión entre miembros de la FTC
Un insólito hecho de agresión con arma blanca se produjo entre dos miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) en la base del grupo operativo militar-policial ubicada en el distrito de Yby Yaú, Concepción.
Conforme a fuentes militares, los involucrados son el sargento ayudante Ernesto Flores, quien recibió una herida en el abdomen, y el sargento primero de Infantería Eduardo Pedrozo. Este habría sido el agresor de Flores. Ambos uniformados están presos en la prisión militar de Viñas Cue, según los datos.
La agresión se produjo el martes último, pero los militares trataron de tapar el suceso para no opacar la asunción, ese mismo día, del nuevo comandante de la FTC, Cnel. Héctor Alcides Grau Domínguez, quien reemplazó en el cargo al Gral. de Brigada Julio Gerardo Brugada Brizuela.
Según las fuentes, Pedrozo estaba tomando bebida alcohólica con algunos amigos y que, a raíz del ruido que hacían, recibieron el reclamo de Flores, quien no podía dormir precisamente por el alboroto. Pedrozo reaccionó, y hubo una pelea, del que Flores salió con un corte, señalaron nuestras fuentes.
La FTC es un grupo operativo desplegado por el presidente Cartes en la Zona Norte del país desde agosto del 2013 con la misión de combatir al grupo criminal autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Hasta el momento no ve ningún resultado decisivo a favor de las fuerzas publicas en la lucha contra el grupo terrorista.
Grau asumió la comandancia de la FTC luego de un fallido operativo en la noche del 14 y 15 de mayo pasado, en que los efectivos del grupo operativo dejaron escapar, después de tener unas cuatro horas en la mira, a una veintena de miembros del EPP, según los datos. El error se produjo por descoordinación en el mando de la FTC, según trascendió.
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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